El títere es un vehículo entre dos mundos. Experimentar con el teatro de sombras nos permite jugar a reinventarnos en lo imaginario, en un escenario donde sentimientos y emociones se pueden canalizar, desde una doble distancia. Podemos crear y narrar nuestra historia, acercándonos con ello a una comprensión de nuestra realidad desde otro lugar.
El títere colectivo, además de la reutilización y el reciclaje de objetos hallados desde un segundo uso creativo, nos posibilita abordar la creación colectiva. Favoreciendo la cooperación, la escucha, la confianza y la cohesión grupal.
La máscara es la representación de la metáfora, el viaje al cambio, a la transformación. Puede ocultar; sin embargo, desenmascara.
Desde la propuesta del cuento de La Bella Durmiente nos propone dos partes que invitan a la creación y la reflexión desde la metáfora:
La primera trata de la herida en la mano y sus desastrosas consecuencias capaz de paralizar y hacer dormir durante cien años.
La segunda nos habla del despertar y del regreso al mundo.
Es por eso que este cuento nos aporta unas claves interesantes de lo que supone acompañar en arteterapia.
El tiempo de taller requiere salir de uno mismo, exponerse a la relación y, en consecuencia, asumir el riesgo de que la herida vuelva a despertarse. Y genera preguntas:
¿Qué es lo que puede despertarse dentro de mí si dejo el «castillo» donde me sentía protegido?
«El sueño de la razón produce monstruos», escribió Goya. ¿Qué ocurre con estos monstruos cuando se despiertan?
¿Y cómo podemos acogerlos en un taller de arteterapia?
En las imágenes podemos ver algunos fragmentos de los talleres del profesor Christophe de Vareilles y su propuesta: “LA BELLA DURMIENTE: SALIR DEL SUEÑO DE 100 AÑOS.
El pasado diciembre la profesora del Máster de Arteterapia, María Montero-Ríos participó con su propuesta del trabajo sobre los cuentos y sus aplicaciones en Arteterapia en Albacete, en la Biblioteca Pública del Estado en la jornada sobre la actualidad de “Las Cenicientas”.
La mirada de Irene Henche nos acercó al valor de los símbolos desde el psicodrama. Lorenzo Hernández actualizó a las cientos de versiones que nos hablan de Cenicienta para recordarnos que los cuentos recorren tiempos y culturas. María Montero-Ríos nos recordó que tanto los momentos oscuros, los días grises y cenicientos o los luminosos que nos llevan al baile forman parte de la vida, al igual que el arte es una forma de acercarnos a ellos y comprenderlos mejor.