ARTE EXPÓSITO

Posted by on Abr 7, 2014 in Noticias Arte | No Comments

Obra outsider en Galería Alegría, que participa en “Jugada a tres bandas” en Madrid y Barcelona, en varias galerías.
Según la comisaría de la exposición, Graciela García, sus obras están regidas por una fuerte pulsión de horror vacui, son como un estallido vital en el que conviven de forma inquietante lo inocente y lo erótico.
La Galería Alegría quieredar las gracias por su colaboración a Marta Miró, Fina Alert, Jaime Súnico, Josefina Rocamora, Emiliano Bruno, Noemí Martínez, Jessica Moroni, Nadia El-Shohoumi y Moumina Wagner.

Ramón Losa
El arte es eje central en la vida de Ramón Losa. Su trabajo incansable le ha proporcionado un dominio técnico que se aprecia tanto en sus dibujos naturalistas como en el vibrante sistema quebrado de sus abstracciones.
Su creación tiene lugar durante largas horas (en ocasiones hasta 16) en la habitación de su casa junto al Cementerio de La Almudena, en un ambiente dominado por el té y los rotuladores Uni Posca.
En la trayectoria artística de Ramón Losa hay tres constantes, el collage combinado con escritos (que se encuentra sobre todo en sus múltiples libros de artista), las abstracciones laberínticas y la representación realista de personas. Estos dos últimos lenguajes a veces se yuxtaponen, buscándose sin llegar a encontrarse y generando así una intensa tensión.

Dunya Hirschter
Dunya era croata pero vivió buena parte de su vida, y los años más duros de su enfermedad mental, en España.
Había sido, a finales de los 70 y principios de los 80, una importante figura del teatro experimental balcánico. Se la tenía por una mujer fuerte, valiente e idealista que empujaba el arte al límite, hasta llegar a fusionarlo con la vida.
En una estancia en Marruecos que para ella fue reveladora, se convirtió al Islam. Después dedicó unos años a viajar, sin preocuparse de visas ni permisos. El destino la trajo a Madrid, donde vivió un año en un parque, cerca de la Mezquita de la M30, alimentándose de limosnas. Ocupaba su tiempo realizando una obra de bordado sobre un manto grande.
Más tarde se instaló en Granada, ciudad que le parecía un símbolo de convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos. Allí se recluyó en su casa del Albaicín bordando y montando collages con cualquier material encontrado como cáscaras, lana o flores. Allí, también, se le diagnosticó esquizofrenia. Se negaba a tomar medicamentos y la locura le hacía transitar entre la extrema lucidez y los estados alterados.
Utilizaba su creatividad como una capa protectora, como una segunda piel que hacía visible su singularidad. No llevaba nunca una prenda que no hubiera sido intervenida, embellecida por ella.

Chus Oliva
Venas, sangre, vistas microscópicas, vendas, tiritas, autorretratos, rojo, intervenciones quirúrgicas, Betadine, vaginas, marañas de pelo, algodón, fluidos … y a menudo algo vegetal que dialoga con lo anatómico.
Chus Oliva vive y trabaja en Barcelona, donde estudió Bellas Artes. Su universo está vinculado al cuerpo, a la visión imaginaria del cuerpo —su cuerpo— en una pugna por reconocerse. A veces aborda el trabajo creativo con extrema delicadeza, creando formas suaves y etéreas, y otras lo hace de manera cruda y directa, que se aprecia en algunos de sus vídeos.
Chus regresa una y otra vez a la creación, aunque para ella sea un proceso doloroso. Su inquietud artística le ha llevado a explorar distintas técnicas como el grabado, el videoarte y el dibujo.

Pilar Arjona
Pilar Arjona crea sus esculturas en el taller que desde hace años dirige el artista Jaime Súnico en el Centro para Discapacitados Psíquicos Auxilia, en Barcelona.
Sus esculturas de barro son fusión y confusión en abrazos de carne y pelo. A sus figuras nunca se les ve la cara porque están recogidas en sí mismas o sumidas en un encuentro erótico. La intención de la artista es un enigma. Sólo podemos asistir a la persistencia de su mundo onírico que surge de algo muy íntimo y profundo.

Yolanda Marcos
Al igual que Pilar Arjona, Yolanda Marcos desarrolla su producción artística en los talleres de Auxilia.
El trabajo de Yolanda es esencialmente sígnico. A base de la automatización del gesto (hacer rayitas con un lápiz o bolígrafo) en el arco natural del brazo de un diestro, compone una y otra vez la misma solución plástica. Una llamarada de líneas que se concentran en la parte inferior —la más cercana al cuerpo— y se amplían hacia el infinito (el límite de la hoja de papel).
Trabaja ensimismada en la ejecución de estas construcciones y lo que queda es un poco como una huella del cuerpo, la huella de un gesto repetido, de un movimiento posible que se vuelve ritual.

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Decía al comienzo que hay un componente de abandono, abandono de algo muy personal que queda expuesto en el hecho de participar en cualquier exposición y más en una como ésta que aglutina a personas con psiques, trayectorias y lenguajes tan diversos, que sólo confluyen en la vivencia del arte como una necesidad irrenunciable y en haber sido seleccionadas, por la calidad de su trabajo, en los márgenes del cauce que el arte mainstream no ve.
Graciela García